Hoy no ha sido un buen día

Hoy no habrá piscina, ni rodaje, ni gimnasio. O eso creo. Me he levantado con el pie torcido, para variar.

Mis despertares dejan mucho que desear desde hace ya cinco meses y medio y comienzan a minar mi moral.

Si no habéis estado embarazadas o si lo habéis estado pero no habéis tenido náuseas es difícil de explicar cómo me siento cada mañana cuando me levanto de la cama.

Supongo que muchos de vosotros sí que habréis tenido resaca alguna vez. No sé si la vuestra será de cabeza o de estómago. Las mías eran de estómago.

Pues así es como me siento desde hace meses. En un estado de resaca continua. Con una continua patada en el estómago, náuseas y vómitos matutinos casi diarios y una sensación de cansancio constante que no llega a desaparecer por muchas horas de sueño que intente echarme sobre las espaldas.

Ayer me fui a la cama antes incluso de las nueve de la noche. ¿Exagerado no? Pues sí. Pero no he logrado dormir del tirón. Y me he levantado más cansada de lo que me acosté.

El pobre Nicolás está malo. Un virus de los miles que se cogen en la guardería. Llantos a las 3, a las 4 y a las 5 de la mañana. Biberón y Apiretal y de nuevo a la cama. Pero ya algo desvelada y con el estómago en la garganta. Vamos, todo apuntaba a que no iba a ser un buen día.

El sueño ha tardado en volver y últimamente tengo sueños de esos que agotan mentalmente y hasta generan estrés. No voy a entrar en detalles. Además, a partir de este punto, el sueño ha sido intermitente. Con varias ojeadas al reloj que poco a poco me iba anunciando que llegaba la hora de ponerse en pie.

7:10. Suena el odioso despertador. Cómo lo odio. Así como la ducha matutina que casi siempre acaba siendo testigo de mis vómitos matutinos.

El ánimo para comenzar el día, por los suelos. Hago tripas corazón. Total, no cabe otra.

Voy camino del curro y una noticia en la radio me alegra el día. Loquillo tocará en Madrid en poco más de un mes. Bien.

Llego al curro. Estar con gente y trabajando me ayuda a pasar la jornada. No es fácil, pero se lleva.

Y de nuevo, llego a casa. Hoy tenía pensado ir a nadar. No quiero apoltronarme en el sofá –es un decir porque Nicolás no me va a dejar-, pero creo que hoy no tengo fuerzas para moverme demasiado.

Además, Simón está peleón. Se mueve mogollón y la tripa está demasiado tirante.

Menos mal que ayer era el peor día del año…

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s