Déjate de excusas y sal a correr

¿Y tú por qué corres?

Es la típica pregunta que mucha gente nos hace a todos los que nos encanta calzarnos unas zapatillas y salir a correr.

Cada cual tiene sus motivos: liberar tensiones, desconectar, perder peso, mantenerse en forma o simplemente porque nos gusta… En mi caso es una mezcla de todos ellos.

Reconozco que comencé a correr porque quería quitarme algunos kilos de más y Tony me dijo: “La mejor manera de perder peso es correr”. Como ya os he comentado en alguna ocasión, empecé de cero. Apuntándome al gimnasio. Iba dos o tres mañanas a la semana a hacer algo de gimnasia suave -con las jubiladas de Argüelles, que no veáis cómo se mueven-. Pasé por la elíptica, máquinas y algo de cinta. Spinning y aeróbic y muy de vez en cuando algún rodaje al aire libre.

Un año después decidí dejar el gimnasio y salir sólo a rodar. Desde entonces -han pasado ya seis años-, no he parado excepto, como sabéis, en el algunas etapas de los dos embarazos.

Puedo buscar excusas para no hacer muchas cosas, pero muy pocas veces para no salir a correr.

No salgo todos los días ni mucho menos, ya me gustaría. Y es cierto que alguna vez ha podido conmigo el cansancio y he preferido quedarme en casa. Pero no es lo normal. Además, ayuda bastante cuando a tu pareja también le mola esto de correr porque cuando tú estás dispuesta a quedarte en el sofá y él está a punto de salir a rodar te picas y sales con él.

Da igual que haga frío o incluso que llueva. Tampoco me echa para atrás el calor. Sólo hay que adaptarse a ello. Madrugar o salir a última hora de la tarde si aprieta el verano y abrigarse bien en pleno invierno.

Porque si correr no te apasiona, cualquier excusa es buena para quedarse en casa. “No. Ahora en verano no salgo porque hace mucho calor”. “Es que en invierno hace mucho frío y anochece muy pronto. No me gusta correr de noche”. Vamos, que corres un par de meses al año, si llega. Haces un gran esfuerzo para nada, para que pasados los meses o los años tengas que volver a sufrir un montón para volver a empezar. Porque los comienzos nunca son fáciles, pero una vez que tu cuerpo se acostumbra es cuando te empiezas a enganchar.

Porque si llueve y te calas, pues te das la vuelta y a casa. Recuerdo una vez que comenzó a llover a lo bestia cuando me encontraba a unos 5-6 kilómetros de casa. No tenía donde refugiarme y llevaba ya sobre mis espaldas otros tantos kilómetros. Pararse no era una opción. Si lo hacía corría el riesgo de helarme de frío y pillarme una pulmonía. Así que pisé el acelerador y para casa. Fue un gran rodaje aunque os parezca mentira. En pleno contacto con la naturaleza. Llegué calada hasta los huesos y con una gran sensación de libertad en el cuerpo.

Así que no busques excusas. Ponte las zapatillas y sal a correr. Que el esfuerzo que haces durante uno o dos meses no acabe en la basura por culpa de las excusas. Que tu excusa sea siempre salir a correr.

 

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3 thoughts on “Déjate de excusas y sal a correr

  1. Que bonito lo que has escrito. Como me gustaría. Intento empezar mañana. Hoy queria haber salido a andar (creo que correr con sobrepeso es malo), pero el niño me vomito encima después de darle la cena, que es cuando suelo salir. En fin… otra excusa. no?

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