Cuando fiarse del pulsómetro no es la mejor idea (escucha tu cuerpo)

Tener un pulsómetro para correr está bien.

El mío es un Suunto T4. Estoy muy contenta con él aunque soy consciente de que le estoy sacando muy poquito partido.

Te permite controlar las pulsaciones y no pasarte de frenada y si además va a compañado de un acelerómetro o GPS puedes hacerte una idea de la velocidad a la que realizas los entrenos y ver cómo va siendo tu progresión.

Además, viene bastante bien los cambios de ritmo como los fartleks y las series, ya que puedes controlar los ritmos a los que corres y tu capacidad de recuperación.

No obstante, ten encuenta varias cosas:

1.- Asegúrate siempre de que está bien calibrado. En ocasiones pueden medir mal la distancia por lo que los ritmos de carrera tampoco serán reales. Para hacerlo correctamente conviene acercarse a unas pistas de atletismo donde te asegurarás de tener bien medidas las distancias.

2.- No olvides que las pilas se gastan. Si llevas unos meses con el pulsómetro y has entrenado con frecuencia su desgaste también puede darte problemas a la hora de mostrarte los ritmos y las pulsaciones.

3.- No olvides escuchar las sensaciones y señales que te envía tu cuerpo.

No es raro que nos dejemos llevar por los datos que nos aporta el pulsómetro, en especial, por los ritmos de carrera y pinchemos tanto en rodajes como en carreras populares.

Y hablo desde la experiencia.

En la última Media Maratón de Segovia que hice me pasé de frenada lo que, unido a otros factores -no cené ni desayuné adecuadamente-, me complicó muchísimo la carrera.

Mi objetivo era bajar de 1:50:00 e intentar rodar en torno a 5 minutos el kilómetro. No había calibrado el pulsómetro en mucho tiempo. Comencé bastante fuerte. Al ritmo deseado. Pero lo que no sabía era que en realidad estaba corriendo más rápido de lo que pensaba como comprobé tras calibrarlo un par de meses más tarde.

Me pasé de frenada y mi cuerpo lo notó ya en el km 7. Tuve que aflojar mucho. Incluso pensé en retirarme. Pero seguí adelante. En el km 14 aparecieron los calambres pero decidir llegar hasta el final. Al final hice un tiempo muy parecido al de mi Media anterior, pero con mucho más sufrimiento.

Seguramente si hubiera escuchado mi cuerpo no me habría emocionado tanto y quién sabe si hubiera conseguido mi objetivo.

Hoy he salido a correr. La cinta que mide las pulsaciones se está quedando sin pilas y al acelerómetro le pasa más de lo mismo. Así que he tenido que guiarme por las sensaciones. Y menos mal.

Como tengo medida la distancia del recorrido que hago, cuando he llegado a casa he podido comprobar el ritmo del rodaje: 5,5 min/km frente a los más de 6,3 min/km que me ha marcado el pulsómetro.

Así que no está mal.

Mañana toca gimnasio.

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