Mi suelo pélvico y yo #cmsd14

Es mi propósito para los próximos meses. Mi objetivo number one. No es ni una maratón, ni un ultramaratón, ni una media, ni un diezmil… Quiero tener un suelo pélvico fuerte.

Sí, como lo oís. Y lo digo alto y claro. Sin tapujos. Sin vergüenza. Porque creo que es un problema que afecta a muchas más mujeres de las que se atreven a decirlo o a reconocerlo. Sí señoras y señores, tengo un suelo pélvico débil.

Después de dos embarazos y de haberme olvidado totalmente de él -no he sido nada constante con los ejercicios de Kegel-, ha llegado la hora de dedicarle, diariamente, un ratito.

“Los músculos del suelo pélvico son un grupo de músculos situados en la parte inferior de la pelvis que forma su suelo, de ahí su nombre. Estos músculos rodean la uretra (el conducto urinario), la vagina, el ano y el recto y son los encargados, junto con los músculos de los esfínteres, de mantener el control sobre estos orificios, evitando las pérdidas de orina o heces. Estos músculos también sostienen la uretra, la vejiga, el útero y el recto, y soportan la creciente presión abdominal que se produce durante el ejercicio físico. Cuando los músculos del suelo pélvico son débiles, se pueden producir pérdidas, por ejemplo, al toser, estornudar o hacer ejercicio físico“. (Información extraída de la página de Tena).

Y esto es lo que me pasa a mí. Sobre todo cuando hago ejercicio físico. En concreto, con la técnica de carrera. Con todos los saltos, botes y rebotes que muchos de esos ejercicios implican. Y la verdad es que no es nada agradable.

Ya sé.  Se os ha caído un mito. A partir de ahora no me miraréis igual. Pero así es la realidad. Dos embarazos. Quizás haber retomado el ejercicio físico antes de tiempo y la dejadez más absoluta, han tenido nefastas consecuencias sobre mi pobre y débil suelo pélvico.

Aunque como os digo. No soy la única. Ni mi caso es de los más graves. Vamos que no voy perdiendo por las esquinas. Pero que sepáis que la Incontinencia Urinaria (IU) es un problema frecuente que afecta, en mayor o menor grado, al 40% de las mujeres mayores de 35 años. El 40% que se dice pronto. En los casos más severos, provoca un grave deterioro de la calidad de vida, imponiendo serias limitaciones en la actividad social, laboral y sexual de quien la padece.

Igual estás leyendo esto y estás pensando “a mí también me pasa”. Y posiblemente se lo preguntes a tu compañera del al lado y a ella también.

Yo no me avergüenzo. De lo que debería avergonzarme es de prestar tanta atención a las series, los fartleks, y demás y tan poco a mi suelo pélvico. Porque con entrenamiento y con ejercicios, se puede fortalecer.

Dice Tena es su web que “El entrenamiento de los músculos del suelo pélvico puede ser una forma muy eficaz de minimizar o evitar las pérdidas de orina. Estos músculos se pueden controlar de forma voluntaria, el entrenamiento no tiene coste alguno y no presenta efectos secundarios, por lo que se recomienda empezar por ellos antes de probar otros métodos de tratamiento. Puede que la mejoría no sea inmediata, por lo que se recomienda ser persistente. Una vez transcurridos entre 2 y 4 meses de entrenamiento se empieza a notar una diferencia”. Son los ejercicios de Kegel.

Os cuento todo este rollo porque en las II Conferencias sobre Mujer, Salud y Deporte que tendrán lugar el próximo 7 de junio en Madridel suelo pélvico ocupará un espacio muy importante. Tanto desde el punto de vista teórico como práctico.

Allí estaré tomando nota de toda la información y consejos de Mireia Peláez Puente. Doctora en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Actualmente imparte cursos y talleres para que las mujeres tomen conciencia de la importancia del entrenamiento del suelo pélvico y aprendan a fortalecerlo de forma adecuada. Habrá teoría pero también práctica.

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2 thoughts on “Mi suelo pélvico y yo #cmsd14

  1. Me alegra que hayas sacado el tema. Soy médico, estoy empezando a correr y leo y releo y casi no encuentro nada de ésto… y, como tú bien dices, este problema es muy importante. Casi todas las mujeres que lo sufren lo asumen como normal si han tenido algún embarazo, no digamos ya si el parto ha sido más o menos traumático. Pero hay mujeres que lo padecen incluso sin haber estado embarazadas… y muchas de ellas son jóvenes. Me encantaría que se hablara más de ello sin tabúes ni vergüenzas. No voy a poder asistir a la conferencia pero creo que se podrá seguir en directo por streaming. Estaré atenta. Por cierto, los ejercicios de Kegel no son todo. También están los abdominales hipopresivos y las bolas chinas. En la conferencia, pregunta, pregunta y pregunta. Un saludo.

    • Hola María. La verdad es que creo que es un problema que nos afecta a muchas mujeres pero todavía hay vergüenza a la hora de reconocerlo. Yo, si no fuera por el deporte, igual no le daba tanta importancia porque para el día a día no tengo problemas. Pero aún así, es una parte de nuestro cuerpo que deberíamos cuidar y entrenar. Yo tengo unas bolas chinas, las de INTINIMA, pero reconozco que mi mayor problema es la constancia.
      Preguntaré y tomaré nota de todo lo que pueda. Y lo más importante, de toda la parte práctica.
      Muchas gracias por el comentario y un abrazo

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