#quererescorrer

Ayer estuve con una amiga a la que hacía bastante tiempo que no veía. Hace ocho meses nació su segunda hija y quiere, a partir de septiembre, poder sacar algo de tiempo para hacer un poco de ejercicio. Me dijo algo así como, “¿dices que al final te enganchas no?”. “Pues sí. Pero debes ser constante, tener paciencia y currártelo. No es fácil”, le contesté.

Echo la vista atrás y ya han pasado ocho años desde que empecé a correr, que se dice pronto. No soy unmedia1a gacela corriendo. No corro rápido. Pero en estos ocho años solamente he dejado de correr en mis dos embarazos, y no del todo. Forma parte de mi estilo de vida. No concibo dejar de hacerlo. Forma parte de la nueva vida que comencé hace ocho años de la mano de Tony. A veces disfruto. Otras sufro. Hay días que querría quedarme tirada en el sofá. Pero algo me empuja a calzarme las zapatillas y a salir: la sensación de subidón que se me queda en cuerpo en cuanto entro en casa y me pego una ducha.

Son sensaciones que no se pueden explicar. Son sensaciones que se viven. Se sienten. Por eso me frustro bastante cuando gente a mi alrededor me pide consejo para empezar a correr. ¿Cómo hacerles entender que aunque hayan llegado a casa echando los higadillos por la boca tras apenas haber corrido 10 minutos acabarán disfrutando de este deporte? Sí. Si estas pensando en empezar a correr debes saber que NO TE VA A GUSTAR NADA. No querrás volver a salir. Igual hasta lo odias. Depende de ti tener fe ciega en que algún día amarás este deporte.

Tener a alguien a tu lado que te apoye es clave. Yo tenía a Tony. Sin él, que siempre me decía que no tirase la toalla, igual nunca habría disfrutado de correr. Nunca me habría enganchado.

Cuando era capaz de correr 5 minutos del tirón me decía que algún día serían 20. Y yo me reía. Esos 5 minutos se convirtieron en 20 pasadas unas semanas. Y entonces me decía que llegaría el día que correría 30. Y 45 minutos. Incluso más de una hora. Y yo le decía textualmente que “ni de coña”.

Gracias a su apoyo y a sus consejos -ha hecho deporte y atletismo durante muchos años- llegó el día en que sí, efectivamente, logré correr más de una hora. Y no sólo eso. Sino hacerlo sin sufrir. Sin querer tirar la toalla. Al contrario. Me vi capaz de enfrentarme a cualquier reto que se me pusiera por delante.

Hoy he visto a Cristina Mitre (@cristinamitre) en la tele. Seguro que la conocéis. Ha impulsado a cientos de mujeres a calzarse las zapatillas y salir a correr. Me encanta escucharla porque transmite a la perfección lo que muchas corredoras populares sentimos cuando nos ponemos las zapatillas para salir a correr. Y estoy convencida de que su ejemplo sirve de inspiración a muchísimas mujeres.

Ella también sufrió la primera vez que se calzó unas zapatillas. En su libro, ‘Mujeres que corren’ -espero poder escribir pronto un post sobre él- lo cuenta a la perfección. En ocasiones también tiene que sacar las ganas debajo de las piedras para vencer la pereza y salir a correr. Y lo hace.

No somos superwoman. Somos mujeres como tú. Hace años llevábamos una vida sedentaria. Sufrimos muchísimo la primera vez que salimos a correr. Y aquí estamos. Plantando cara a una maratón si es necesario. O a un 10.000. O a un 5.000.

Por eso, en ningún momento pienses que tú no puedes hacerlo. No eres diferente a nosotras. Porque tú puedes. Eso sí. No será fácil. Tendrás que sufrir. Tendrás que ser capaz de llegar hasta el final.

¿Estás dispuesta a intentarlo?

#quererescorrer

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Comienza oficialmente la temporada: organización, organización y muchas ganas

Tony ya tiene curro (bieeeeeeennnnn) y, por tanto, se acabó el tiempo libre. A partir de ahora -realmente a partir del 1 de octubre- comienza lo bueno.

Ha llegado la hora de hacer malabarismos con los horarios y de encajar en nuestro escaso tiempo libre los planes de entrenamiento. Ayyy, cuánto lo había echado de menos, jajaja.

Si algo me he aprendido en los años que llevo corriendo -especialmente desde que nacieron Nicolás y Simón- es que si quieres cuidar de tus hijos, trabajar, arreglar la casa -más o menos-, estar con tu pareja y además correr y no morir en el intento, es necesario organizarse.

Con tantas cosas por hacer no vale “ya saldré esta tarde, cuando tenga un hueco”, o “mañana si eso ya madrugo”. Con pensamientos de este estilo estás condenado a fracasar porque siempre hay alguna excusa para no salir a correr y así van pasando los días, las semanas… y cuando te das cuenta llevas varios meses sin ponerte unas zapatillas.

De la misma manera que te tomas en serio que tu hijo no llegue tarde al cole o a las clases de natación o con la misma puntualidad y seriedad que te tomas tu trabajo, así es como debes tomarte los entrenamientos y para ello, lo mejor es una buena planificación.

En primer lugar, hay que ser realistas. Tienes que analizar del tiempo libre real del que dispones. Está genial que nos encante correr que seamos unos fanáticos del running pero no hay que descuidar otras cosas. La familia, los hijos, la pareja… Y vale que no vas a tener la casa como los chorros del oro, pero tampoco vamos a ser unos dejados ¿no? Habrá que hacer la compra, preparar la comida toda la semana o para el día siguiente.

Fija los días de la semana que quieres entrenar. Es mucho más fácil organizarte si sabes qué días te toca rodar, ir al gimnasio o hacer series. Así, los días que no toque entrenamiento podrás desconectar al 100%. Dedicarte al 100% a otras cosas sin tener revoloteando sobre la mente cada dos por tres la idea de que deberías salir a correr.

En mi caso, al igual que la pasada temporada, intentaré entrenar 4 días a la semana, que no es poco. Y me daré con un canto en los dientes si lo consigo, porque este año se presenta complicado.

Los días fijos será los viernes (fartlek o series), sábados (rodaje suave y técnica de carrera) y domingos (rodaje largo)

Los lunes y miércoles Nicolás tiene piscina y Tony, inglés. Así que descartados.

Martes o jueves: gimnasio. Tony y yo nos iremos turnando. Él también tiene que entrenar así que tenemos que organizarnos para poder salir los dos y no morir en el intento.

Va a ser difícil, no lo dudo, pero podremos con ello. La clave está en la organización y en la fuerza de voluntad. Y cada mañana, los miles de tweets de la gran familia runner me dan mucha fuerza.

Vamoooooosss

 

 

 

 

Volando voy, volando vengo… correr con voladoras

Qué complicado es esto de currar, tener hijos, salir a correr, que tu marido tenga opos a la vuelta de la esquina… así es imposible sacar un huequecito para escribir en el blog. Me gustaría tenerlo menos abandonado pero una hace lo que puede 🙂

Así que hoy y por aclamación popular aprovecho que es sábado noche para escribir un post -uauuuuu planazo par el finde ehhhh??-

Hoy he estrenado mi zapatillas voladoras. Las Saucony Kinvara. Por fin. Ya era hora. Las compré hace más de nueve meses, ahí es nada eh?? Durante todo este tiempo han estado guardaditas en el armario esperando pacientemente a que por fin las sacase de su caja.

sauconybright

No sé por qué las llamarán voladoras, igual porque te hacen volar, o al menos porque te hacen soñar con que volarás con ellas.

Son zapatillas mucho más ligeras y con menos amortiguación que las zapatillas habituales para rodar. Nunca antes hasta hoy había corrido con zapatillas de este estilo pero la experiencia ha sido bastante positiva.

Nada más ponérmelas me he sentido rara. Tanto las Triumph de Saucony como como las Nimbus de Asics con las que entreno habitualmente me encantan, me parecen muy cómodas pero notas que tienes las zapatillas puestas. Con las Kinvara me ha dado la sensación que imagino que se supone que tienen que transmitir, que no llevas nada. No es tan exagerado, porque notas obviamente que llevas las zapatillas puestas pero son muy muy ligeras y cómodas.

Al andar ya notas la menor amortiguación. Precisamente esto me preocupaba un poco. Sobre todo después de las molestias en la rodilla. Me daba miedo acabar el entrenamiento de hoy con molestias al tener un mayor impacto sobre las articulaciones. Pero no ha sido así. Todo sigue en su sitio. Tampoco he notado que se me cargasen más los gemelos ni molestias en el talón de aquiles. Vamos, un balance bastante positivo.

Hoy tocaba fartlek. Me he sentido muy cómoda durante los primeros 15 minutos de calentamiento y también en los cambios de ritmo. No he he echado en falta tener mayor amortiguación para correr mejor ni he notado que mi zancada tuviera que adaptarse a las nuevas zapatillas. Ha sido como correr con las Triumph o las Nimbus pero sin apenas notar la zapatilla. Una sensación difícil de explicar.

sauconykinvara

Obviamente no me han hecho volar. Pero me ha salido un buen entreno, aunque tengo que trabajar un poco más el tema de la recuperación. Seguramente con mi nivel, tener unas voladoras sea una pijada, pero bueno, me apetecía tener unas y reconozco que las compré porque me salieron tiradas de precio 🙂

Eso sí, las dejo para los cambios de ritmo. Para lo demás, seguiré siendo fiel a mis queridas Nimbus y Triumph.

Harta de las operaciones bikini, corre de una vez ‘coño’

Madre mía qué rápido pasa el tiempo. Han pasado muchos días desde la última entrada en el blog. Pero no doy a basto. Entre el curro, los niños, correr, la casa y un largo etcétera los días se me escapan de las manos. Y a lo tonto y a lo bobo, ya estamos en mayo. Y a lo tonto y a lo bobo dentro de nada estaremos espaturrados sobre una toalla en la playa -qué ganas-.

Y cómo no, con el veranito a la vuelta de le esquina, ya estamos con las dichosas ‘operaciones bikini’ hasta en la sopa. Y me cabrea, porque la inmensa mayoría se basa en dietas ‘supermegachachiguachis’ que no valen para ná. Que si come esto, no comas esto otro. Cómete la fruta antes del filete, no mezcles alimentos, en el desayuno mejor una tostadita de no sé qué producto milagroso y no sé cuántas tonterías más. Ah, y al final del todo, mueve un poco el culo. Vamos, que eso del ejercicio, en letra bien pequeña. Para que no se diga eh?

Qué cansinos sois. Y vosotras -algún que otro vosotros-, qué incrédulas. Cuántas dietas habéis hecho en toda vuestra vida??? Pues sí. Demasiadas. Y si sigues necesitando ponerte a dieta es que ninguna ha valido para nada. Así que ahí va un consejo, cambia el chip. Está claro que no funcionan.

yomisma

Veis la chica de la foto? Pues sí. Soy yo. Hace unos 7-8 años. Entonces no corría y calculo que tendría repartidos por todo mi cuerpo unos 9-10 kilos más que ahora -otro día os enseño otra foto con la que vais a flipar-. Había probado mil dietas. No tan sofisticadas como la Dukan, Atkins, Okinawa, Fricker y no sé cuántos nombres raros más. Y ninguna funcionaba. De hecho, creo que no llegué nunca a aguantar ni una semana y el día que rompía la dieta ya os podéis imaginar cómo me ponía –fina fina filipina-.

Recuerdo que alguna vez salí a correr. Y cuando digo alguna, digo una vez al año. Lo pasaba tan mal, me dolía tanto todo que tardaba otro año en ponerme las zapatillas de nuevo.

No sé cuánto llegué a pesar. Llega un punto que pasas de pesarte. Igual 65 kilos. Qué sé yo.

(Antes de seguir una puntualización. Cuando era pequeña era delgadita y mona. El cambio hormonal cambió mi cuerpo, pero a que mi cuerpo se fuera hinchando lentamente como una bola contribuyó definitivamente dejar de hacer deporte -no era mucho, pero hacía unas cuatro horas a la semana ballet y flamenco-)

Hasta que un día todo cambió. Mi vida dio un giro de 180 grados en muchos sentidos. Algunos no viene al caso contarlos. Conocí a @tonypo_sg que ahora es mi marido y padre de Nicolás y Simón. Y él me enseñó lo importante que es hacer ejercicio para sentirse bien con uno mismo.

Como ya os he contado en alguna ocasión, empecé poco a poco. Primero en el gimnasio para poner el cuerpo a punto -gimnasia suave, máquinas, aerobic, spinning…-. También salía a correr -poco- al aire libre. Los cinco minutos que apenas aguantaba el primer día se convirtieron en 10. Luego en 15, 20, 30…

Hoy llevo en mis piernas 5 Medias Maratones y una decena de diezmiles.  En este tiempo he pasado por dos embarazos en los que cogí unos 12-14 kilos y sigo corriendo.

Siempre que puedas, no olvides sonreir

Siempre que puedas, no olvides sonreir

Aquellos 58-60 kilos, ahora son 51. Aunque el peso realmente es lo de menos. Corriendo me siento bien. Más que bien. Me siento más joven, más llena de vida. Y me veo mejor, no voy a negarlo. De hecho, mentiría si dijera que no corro para mantener mi peso a raya, y que sólo lo hago para evadirme.

Pero es verdad que ahora tengo muchos más motivos para correr. Para desconectar. Para ponerme a prueba. Unos días con más ganas que otros. Correr ya forma parte de mi vida, de mis rutinas, de mi familia…

Qué hacer con la rodilla chunga

Como sabéis, terminé la Media Maratón de Getafe con la rodilla derecha tocada. Es la misma molestia que tenía cuando corría estando embarazada.

Descansé varios días. De domingo a viernes ya que la gran @cristinamitre había organizado una quedada de #mujeresquecorren junto a las hermanas Sanfabio y no me lo quería perder.

El encuentro fue fantásticos pero terminé, de nuevo, con la rodilla chunga.

Lo malo, que tendría que tomarme de nuevo unos días de descanso. Los bueno, que el sábado apenas me molestaba.

Tengo que reconocer que en esto de correr siempre he tenido mucha suerte. En los casi siete años que llevo dándole a la zapatilla no recuerdo ninguna lesión importante. Sólo en una ocasión tuve que aflojar un poco, al principio de comenzar a correr, porque me dolían los talones de aquiles.

Aparte de eso. Poco más. Quizás alguna molestia en los codos cuando hacía cuestas y tocaba tirar mucho de brazos, pero nada importante.

Así que no estoy acostumbrada a lesionarme y tampoco a para por culpa de una lesión -obviamente durante los embarazos tuve que bajar el ritmo o aparcarlo directamente-.

Dado que las molestias en la rodilla no son o no parecen preocupantes, me he buscado un plan B. No es plan de quedarme en casa de brazos cruzados.

Queda poco más de un mes para la Media Maratón de Segovia y no puedo quedarme de brazos cruzados.

El sábado tocó descanso pero éste está siendo el plan para la semana. Toca gimnasio.

Domingo: 15 minutos de calentamiento en la elíptica y máquinas para trabajar un poco cuádriceps, isquios, gemelos y también algo de brazos. Abdominales. 10 minutos más en la elíptica de vuelta a la calma y a estirar.

Lunes: descanso

Martes: 30 minutos de elíptica. Abdominales. 10 minutos de elíptica. Estiramientos.

Miércoles: descanso

Jueves: 30 minutos de elíptica. Abdominales. 10 minutos de elíptica. Estiramientos.

Viernes: descanso

Sábado: 15 minutos de calentamiento en la elíptica y máquinas para trabajar un poco cuádriceps, isquios, gemelos y también algo de brazos. Abdominales. 10 minutos más en la elíptica de vuelta a la calma y a estirar.

Domingo: vuelta al partque. Trote suave. 20 minutos

Ya os contaré. Estoy que me muerdo las uñas. Menos mal que un inesperado e insoportable dolor de muelas ha hecho que me olvide un poco de la rodilla.

#mujeresquecorren no lo pienses, corre

Estoy convencida de que en más de una ocasión has pensado en salir a correr.

Cuando dabas un paseo por el parque y viste a alguien corriendo. Cuando estabas en casa aburrida viendo la tele. Cuando hiciste la lista de propósitos para el nuevo año.

Supongo que en alguna ocasión diste el paso. Te pusiste las zapatillas y saliste a correr.

Supongo que cuando llegaste a casa después de haber corrido apenas 10 minutos te querías morir.

Supongo que las agujetas del día siguiente también te quitaron de la cabeza volver a intentarlo.

Supongo que meses más tarde volviste a hacerlo con resultados muy similares.

Supongo que no lo has vuelto a hacer más. Y no eres la única que ha tirado definitivamente la toalla. .

Muchas nos hemos sentido como tú. Hemos odiado salir a correr. Porque los comienzos son muy duros. Te duele todo. Sufres. Te cuesta respirar y te preguntas, ¿pero merece la pena?

Pues sí. Porque un día, sin saber muy bien cuándo, ya no te cuesta respirar. Los 10 minutos  ahora son 20. Luego 30, luego 40…

Y sin saber cómo, ha pasado una semana. Un mes. Un año. Siete años.

Y aquí estamos. Somos muchas las que no solo no hemos tirado la toalla sino que correr forma parte de nuestras vidas como comer o dormir.

Hace unos minutos me preguntaba un compañero. Pero tú, ¿por qué corres?, ¿qué sientes?

Y no sabes muy bien qué contestar. Será porque me siento bien por dentro y por fuera. Por la sensación de satisfacción cuando llego a casa después de una buena paliza. No sé muy bien por qué. Sólo sé que no puedo parar. Que si no corro, me falta algo.

Cada vez somos más #mujeresquecorren -#hombresquecorren también, pero siempre han sido muchos más. Así que no lo pienses -como diría el gran @chemitamartinez- corre

Japi japi con mi Forerunner 610 de Garmin

Encantada de la vida.

garmin_forerunner610_doubleEl regalo de reyes/cumpleaños ha sido un acierto total. Es un pulsómetro, el Forerunner 610 de Garmin. Sólo lo he utilizado dos veces y estoy realmente satisfecha con él.

suunto-watch-suunto-t4-marathon-pack-black-volcano_3511Estoy siendo infiel a mi Suunto T4 pero reconozco que Garmin ha diseñado un pulsómetro la mar de sencillo. Para los que somos un poco ‘troncos’ con los aparatos, el Forerunner 610 es muy intuitivo. Es táctil -como casi cualquiera de los aparatos que nos rodean- y muy fácil de manejar. Hoy lo he usado con guantes y he podido pasar de pantalla sin ningún problema.

Por lo que hemos probado hasta ahora -Tony se ha picado y también se ha pillado uno-, se puede personalizar al 100%. Puedes elegir qué parámetros quieres en la pantalla -tiempo, pulsaciones, ritmo, kms, etc- y lo mejor, al menos para mí, puedes diseñar tus propios entrenamientos. Desde un rodaje largo, series, fartleks, lo que quieras.

Por ejemplo, hoy hemos hecho un fartlek.

15 minutos de calentamiento, ocho repeticiones de tres minutos rápido y un minuto de recuperación y 8 minutos de vuelta a la calma. En total 55 minutos de entrenamiento.

Todo el entrenamiento lo he diseñado en la propia web de Garmin (www.garminconnect.com) incluyendo no sólo los tiempos sino las zonas de la frecuencia cardíaca en cada uno de ellos. Guardar y enviar al dispositivo. Más fácil imposible.

fartlek

Ya en el parque y una vez apretado el botón ‘start’, el reloj me ha ido indicando todo. Está genial porque pita y vibra por si vas con música. Además, avisa del cambio de una parte a otra del entrenamiento con cinco pitidos. Fantástico.

Además, los datos se transfieren al ordenador sin problema y la  manera en la que la aplicación te muestra el entrenamiento en gráficos y datos también está genial.

pantallazo

De momento, sin ninguna pega.

Seguiremos informando.